Día de despedida. ¡Qué bien hemos estado!
Se está bien en un sitio cuando uno se siente “en casa”.
Llegar a un pueblito donde desde la calle una puertecita gris con una luz nos estaba guiñando el
ojo y nos decía, ¡aquí estoy, os espero!, eso ya fue precioso!
Y la bienvenida de Nathalie, siempre tan atenta y tan discreta. Es encantadora!
Pero las atenciones de Johan y Geny no son…., son delicadezas y regalos.
¡Qué personas tan agradables, atentas a todo, capaces de imprensar, mejorar, atender, a sus
invitados para que sientan que se les quiere, porque su casa sea también la de los que estamos
aquí pasando unos días!
Muchas gracias por esos detalles tan grandes que valoramos muchísimo.