los orígenes….

Todo comenzó con un pajar en ruinas en un sencillo pueblo rural a tres minutos del mar. Era perfecto para que una familia disfrutara de las vacaciones, el campo y la playa.
Se renovó el granero y se transformó el prado. Se creó un hermoso patio, junto a una magnífica piscina y un porche perfecto para cenas de verano memorables.
2010 trajo la primera gran reforma; la casa de la familia se amplió y se transformó en un hotel boutique, sin otro objetivo que compartir una forma de vida con huéspedes y amigos.
El nombre proviene del pueblo de Cartagena de Indias, Colombia, donde los dueños originales compraron una hermosa hamaca. Una vez en casa encontró su lugar entre dos grandes acacias: todos peleaban por echar en ella la siesta, leer y relajarse…
Era evidente que Les Hamaques era el nombre, y el lugar ideal para quienes buscan descansar, desconectar y meditar.

el futuro…
En julio de 2020, el hotel fue comprado por Johan y Sandy de Sudáfrica. Su historia europea comenzó en 2017, cuando decidieron escapar del mundo empresarial e iniciar una nueva vida en las comarcas catalanas de Girona. Su primer proyecto fue transformar la antigua finca de Can Campolier, cerca de Banyoles, en un hotel rural moderno pero elegante. Actualmente ha pasado a manos de sus hijos, quienes serán el futuro de Campolier.

Por casualidad, Johan y Sandy descubrieron la magia de Les Hamaques e instantáneamente supieron que era el próximo proyecto de sus sueños. Con el objetivo de permanecer fieles al maravilloso legado que Ino y Dominque habían creado, pero al mismo tiempo dando sus propios toques personales al hotel, la pareja ha creado un lugar donde sus huéspedes son el centro de todo lo que hacen.

El sueño sigue vivo…

Para nuestro aniversario no podríamos haber elegido mejor. 2 arquitectos técnicos que han
encontrado un lugar único para coger ideas y disfrutar de lo que más nos gusta. El gusto por el
diseño, cada detalle está estudiado.
Hasta las sábanas nos han dejado enamorados.
Gracias por tener y cuidar un lugar así. Gracias por ser tan amables y tener un rincón de silencio
y paz.

 

Día de despedida. ¡Qué bien hemos estado!
Se está bien en un sitio cuando uno se siente “en casa”.
Llegar a un pueblito donde desde la calle una puertecita gris con una luz nos estaba guiñando el
ojo y nos decía, ¡aquí estoy, os espero!, eso ya fue precioso!
Y la bienvenida de Nathalie, siempre tan atenta y tan discreta. Es encantadora!
Pero las atenciones de Johan y Geny no son…., son delicadezas y regalos.
¡Qué personas tan agradables, atentas a todo, capaces de imprensar, mejorar, atender, a sus
invitados para que sientan que se les quiere, porque su casa sea también la de los que estamos
aquí pasando unos días!
Muchas gracias por esos detalles tan grandes que valoramos muchísimo.

 

¿LISTA PARA LA ESCAPADA PERFECTA?